Trunkguard mostró resultados promisorios al inhibir patógenos y activar defensas en especies frutales, aunque aún requiere validaciones antes de comercializarse.
Investigadores de INIA Quilamapu presentaron los avances de Trunkguard, un inoculante microbiano desarrollado para controlar hongos de la madera, prolongar la vida útil de los huertos y reducir pérdidas productivas. El proyecto fue financiado por la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), mediante Fondef, y se ejecutó durante tres años en Chillán.
El cierre incluyó el seminario “Manejo sustentable de hongos de madera en frutales”, con cerca de 60 productores y profesionales de Ñuble y Biobío. Participaron Rodrigo Avilés, director de INIA Quilamapu, y los expositores Daina Grinbergs, Javier Chilian, Ernesto Moya, de la Universidad de Concepción, y Eduardo Donoso, de Bioinsumos Nativa.
La coordinadora del proyecto, Daina Grinbergs, explicó que estos hongos pueden permanecer ocultos durante años. Se han observado reducciones de rendimiento de hasta 65% en avellano europeo, 45% en cerezo, 66% en manzano y 40% en arándano, además de menor calidad de fruta y una menor vida útil de los huertos.
Trunkguard surgió tras detectar manzanos que se recuperaban espontáneamente del “plateado” y presentaban una microbiota más diversa. A partir de esos microorganismos se formuló el producto, que mostró capacidad para inhibir Chondrostereum, Cytospora, Callosphaeria, Eutypa y Nectria, además de producir metabolitos volátiles que limitan a los patógenos.
Las pruebas también indicaron que activa genes de defensa en cerezo, manzano, arándano y ciruelo. En invernadero logró inducir respuestas inmunes, reducir el desarrollo de hongos y disminuir la decoloración de la madera en plantas de cerezo.
Antes de una eventual comercialización, el equipo deberá validar su eficacia en más especies y evaluar su desempeño en viveros y huertos comerciales. También se estudia su aplicación frente a hongos que afectan al avellano europeo.








